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"Si gana el MAS las élites bolivianas van a boicotear su Gobierno", opina el escritor Molina

Luis Arce(MAS) y Carlos Mesa(CC) se enfrentan en los comicios del domingo.

Luis Arce(MAS) y Carlos Mesa(CC) se enfrentan en los comicios del domingo.

Gane quien gane las elecciones presidenciales del próximo domingo en Bolivia, el clima será tenso y hasta violento, con cortes de rutas y reclamos constantes de las organizaciones sociales si triunfara el candidato de Comunidad Ciudadana (CC), Carlos Mesa, y con un boicot inmediato, semejante al de las burguesías chilenas cuando ganó Salvador Allende, si el que triunfa es Luis Arce, candidato del Movimiento Al Socialismo (MAS), anticipo el escritor y periodista Fernando Molina.

Con varios libros en su haber, entre los que destacan “El pensamiento boliviano sobre los recursos naturales” e “Historia contemporánea de Bolivia”, Molina es un observador permanente de la realidad de su país. Lo que sigue es la entrevista que concedió a Télam de manera telefónica.

Télam- ¿A muy pocos días de una elección determinante para Bolivia, qué lectura hace de este momento de su país?

Fernando Molina- El cambio social extraelectoral que se ve desde noviembre pasado, cuando se derrocó a Evo Morales, es impulsado por las clases medias urbanas más acomodadas, pero que ha arrastrado a sectores de menos ingresos en las ciudades, y está dirigido por las élites tradicionales del país. Detrás de la bandera más evidente de que se oponían a una nueva reelección de Morales también había un programa económico, social y político alternativo; el final de la dinámica estatizadora que fue característica del Gobierno del MAS. Los discursos electorales y las medidas que ha tomado el Gobierno de Jeanine Áñez buscan una mayor participación de la empresa privada, finalizar con el estatismo y el capitalismo de Estado y avanzar hacia un capitalismo más mercantil.

T- ¿Volver a los ’90 y principios de este siglo, no?

FM- Sí, en cierto sentido sí, aunque partiendo de un Estado mucho más grande y también del desprestigio de la privatización. No va a ser tan fácil volver a los ’90, pero hay esa tendencia. Se busca que sea la gran empresa financiera, sobre todo los bancos y la gran empresa agroindustrial los que lideren la recuperación económica. Y luego eliminar a los movimientos sociales de la política boliviana, para que no sigan teniendo el poder que tuvieron bajo el Gobierno de Morales, para pasar del Estado Plurinacional, que era una especie de acta de bautismo indígena de Bolivia, a la República, que está basada en principios liberales clásicos. Y sobre este cambio social se ha sobrepuesto el proceso electoral.

T- ¿Bolivia es una sociedad partida?

FM- Como decía, hay unas élites que quieren el cambio, pero que están divididas entre sí. Hay en las élites sectores más radicales, como por ejemplo Luis Fernando Camacho, que lideró las protestas de octubre pasado contra Morales y actualmente el candidato con más preferencia en Santa Cruz (y tercero a nivel nacional). Mesa, que también es partidario de un cambio hacia el neoliberalismo y hacia una organización social más democrática de estado de derecho y con menos elementos aliberales e indigenistas, es más moderado. Mesa representa a las élites del occidente del país, que son las tradicionalmente encargadas de mando. Pero Santa Cruz se ha hecho muy rica y ahora quiere disputar el poder. Por eso no se han puesto de acuerdo y con eso le abrieron una oportunidad al MAS, que puede incluso ganar en primera vuelta.

T- ¿En esta sociedad tan dividida, la mitad que pierda tolera la victoria de la otra mitad?

FM- Lo más probable es que no. Si no hubiera un contexto internacional que penalizara muy seriamente una salida no democrática a esta crisis, lo normal hubiera sido que estas élites que están retornando al poder se prolonguen como un Gobierno de facto. Están yendo a las elecciones por las condiciones internacionales. Entonces, es probable que ciertos sectores rechacen de inmediato un triunfo del MAS y luego, cuando el Gobierno de Arce ya esté enfrentando los problemas de la crisis económica, van a tener una actitud de sabotaje y tendencialmente golpista muy parecida a la de la burguesía chilena cuando gobernó Salvador Allende, del ’70 al ’73. Y si gana Mesa también habrá mucha movilización mucho conflicto. Hay menos inclinación antidemocrática en el MAS, pero también hay sectores radicales.

T- ¿En la hipótesis de que el MAS vuelva al poder, puede haber revanchismo por la persecución judicial que recibieron?

FM- Creo que sí. El MAS está con el ojo en tinta, como decimos. Ahora, hay sectores del MAS que son más estratégicos, más moderados, que piensan que es muy importante darle estabilidad al Gobierno de Lucho Arce haciendo concesiones a las clases medias, pasando por encima lo que pasaron este último año. Pero hay otros sectores que no quieren oír hablar de eso y tienen un argumento poderoso, que es que en este tiempo han habido dos masacres durante las cuales han muerto más de 33 personas y no pueden quedar impunes. Estas dos miradas conviven dentro del MAS desde siempre. El que mediaba antes era Evo Morales, no sé si Arce y David Choquehuanca van a poder articular estas alas del partido.

Fuente: https://www.telam.com.ar/notas/202010/524292-escritor-fernando-molina-sobre-elecciones-bolivia.html